Decisiones

A veces la vida nos pone en medio de una serie de situaciones o de momentos que hacen que te preguntes ¿es la vida complicada o somos nosotros los que la complicamos?
Si te paras más detenidamente a pensar sobre esto, puedes llegar a la conclusión de que la vida es muy simple, de que las cosas que te pasan a lo largo de los años: gente que viene, gente que va, oportunidades desaprovechadas o grandes logros; suceden por una razón muy simple, lo que te pasa tenía que pasar y a partir de ese instante, es cuando te das cuenta de que justo cuando te paras a pensar, comienzas a complicar la vida, tu vida, pensando en el por qué de las cosas, en las consecuencias y no, por una vez, no pensar y dejarte guiar por lo que tu corazón, y no tu cabeza, desean en ese preciso instante.
En la vida, todos queremos permanecer en nuestra zona de confort, en la zona segura, en la que sabemos que todo está bien y que nadie ni nada podrá hacer que tropezamos o simplemente que nos hagan daño pero es que las mejores cosas de la vida están esperando fuera de esa zona de confort a la que te aferras, y cuando aparece alguien que te saca de esa zona te asustas, y comienza a operar un mecanismo de autodefensa para que nadie nos haga daño, pero a veces, tienes que guiarte por el corazón y dejar ser lo que tenga que ser, seguir donde te lleve el viento, el destino, tus pasos, tu camino y por una vez vivir con el corazón y no sobrevivir con la mente.

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