Durante este 2015 aprendí que las cosas no van a cambiar a menos que tu realices ese cambio, y que, a menos que cambies tu pensamiento todo lo que hasta ahora no te gusta en tu vida no sufrirá apenas un mínimo movimiento. Aprendí, que mucha gente son como las estrellas fugaces que aparecen de repente alegrándote pero que se esfuman igual de rápido que llegaron, pero que en vez de deseos te dejan lecciones.
Aprendí, que no todo el mundo va a actuar de la misma forma que tu actúes, por ello, es mejor no hacerse ilusiones y dar muchas expectativas a alguien que no lo hará. Aprendí que no puedes empezar un nuevo capítulo en tu vida, sino cierras el anterior, pues este seguirá intentando tener más protagonismo del que tuvo y acaparar mayor parte de tu libro, y ahí es donde tu debes decidir que importancia dar a cada persona.
Aprendí que no todas las buenas caras son buenas en absoluto, que muchas de ellas esconden personas que lo único que quieren es hacerte sufrir y que caigas al suelo, para cuando ocurra estar allí para reírse, pero también aprendí que tú eres el único que puede opinar y decidir en tu vida, en tus errores y en tus decisiones, y que si alguien intenta hundirte solo tu tienes el poder de hacer que no te afecte, porque cuanto menos te afecte más feliz serás.
Aprendí, que todo el mundo va a opinar sobre todo, hagas lo que hagas, pero que lo único que tienes que tener claro es que cada uno tiene el derecho de hacer con su vida lo que desee y que mientras tú estés de acuerdo con lo que hagas será suficiente, pase lo que pase, porque sino deja una buena historia, dejará una buena lección.
Aprendí, que la confianza no se da se consigue, que mucha gente te dará confianza pero en el fondo no la merecerá porque solo sabrá utilizarla en tu contra y no sabrá guardar un secreto. Y sí, mucha gente dirá que si quieres mantener un secreto no se lo cuentes a nadie, pero los secretos cuando los compartes es porque tienes plena confianza en que esa persona no lo contará, y así debería ser y deberían aprender a hacerlo muchas personas, realmente.
Pero lo más importante que aprendí es a darle a cada persona el lugar en mi vida que se merece, y que los que se fueron sin previo aviso, los que me fallaron y los que hicieron lo que decían que no harían otra vez, les debo dar las gracias porque me enseñaron valiosas lecciones, y me hicieron crecer con más fuerza.

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