Serendipity

Todo lo que nos ocurre es por una razón. Al final todo tiene su por qué aunque aún no seas capaz de verlo claramente ahora. 
A veces, tenemos que caernos para poder divisar las cosas que de verdad nos están ocurriendo alrededor y que parecía que estábamos cegados por algo que nos impedía ver más allá y avanzar.
Es a partir de los fallos, los errores, las caídas... que logramos aprender, reponernos y levantarnos más fuertes y con los pensamientos más ordenados y más claros que antes. Es a partir de los malos momentos, de las rachas de viento que soplan en contra, de las decepciones de personas que creemos importantes, que logramos darnos cuenta de quién de verdad permanece pese a todo a nuestro lado para ayudarnos, apoyarnos y si es necesario, levantarnos. Y son todas esas personas, las que cuentas con los dedos de una mano, e incluso sobran, las que de verdad puedes considerar importantes en tu vida.
Puede que ahora no te des cuenta de por qué te ocurren ciertas cosas en la vida, pero con el tiempo y la perspectiva que la lejanía te da, logras poner todo en orden y, quizá, darte cuenta que a veces las cosas nos suceden por no saber abrir los ojos a tiempo y pensar que las personas actuarán de una determinada forma cuando eso se aleja mucho de la realidad.

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