2016 Memories nearly completed

Cada vez está más cerca el fin de este año, de este 2016 marcado por el aprendizaje y el crecimiento personal y en todos aquellos aspectos que una persona es capaz de desarrollarse.
En esta época del año toca hacer la ya más que tradicional reflexión de lo vivido, de echar el tiempo atrás y volver a aquel 1 de enero que comenzó un poco tambaleante y sin mucha sujeción, sin un horizonte claro al que me quisiese dirigir sino un camino lleno de bifurcaciones que me llevarían poco a poco a conocerme un poco más a mí misma.
Ha sido una continua montaña rusa de emociones las que he vivido este año, de en un instante sentirme en la cima del mundo y al segundo siguiente sentirme en el más profundo de los pozos. De tropezar sobre la misma piedra pensando que todo al final cambiaría, de hacer oídos sordos de consejos por guiarme por mi corazón aún sabiendo que acabaría herida.
Un viaje breve, intenso, lleno de nuevas experiencias, de viajar sola, de encontrarme, de ayudarme.
Ha sido una primera mitad de año muy productiva, aunque algo desastrosa y sin rumbo demasiado claro, pero es que lo que no sabía es que la segunda mitad sería la mayor subida, la que más adrenalina puso en cada fibra de mi cuerpo.
Dicen que segundas partes no fueron buenas, pero siempre está la excepción que confirma la regla, y no lo pudo confirmar con más rotundidad.
Tuve que oír mucho la frase de "enfréntate a los problemas y no huyas de ellos" o "cambia", y en cierto modo escuché y quise hacer caso pero con el tiempo me di cuenta de que esa persona no era yo, que yo soy la loca de remate, la que vive de impulsos, la que acierta pero muchas otras veces falla, la que se cae mil veces pero se levanta mil y una más, que cuando digo te quiero lo digo sintiendo todos y cada uno de los trazos de esa palabra. Soy la que tiene muy poca paciencia, pero ha aprendido a vivir con más calma y relajarse un poco más, la que sabe pedir perdón aunque en momentos cueste porque el orgullo puede más...
Esta segunda mitad de año me ha servido, en definitiva, para conocerme, para poder mirarme en el espejo y quererme un poco más, para crecer y madurar, pero también para vivirla.
Este año se acaba y se acaba justo en el momento preciso en que lo tiene que hacer, muchas cosas han cambiado y ya nada es lo mismo, y 2017 será un año de nuevos cambios y de seguir sumando y creciendo con todas aquellas personas que sigan en el camino.

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