A lo largo de mi vida siempre me he movido por sentimientos, por impulsos, por lo que quería de verdad en ese momento sin pararme mucho para pensar sobre todo lo que estaba haciendo.
Siempre he sido de las que piensan que de nada sirve arrepentirse, y menos aún quedarse con las ganas. He sido de las que se mueve por impulsos del momento, que hace lo que la apetece cuando la apetece sin pararse a pensar en nada más que en lo que está viviendo.
He de decir, que esto no siempre me ha traído enormes momentos y ha sido del color de rosa, también me ha traído más de un quebradero de cabeza pero pese a todo, sigo pensando que si tuviese que volver atrás daría todos y cada uno de los pasos que he ido dando porque aunque me mueva por impulsos, también lo hago por sentimientos y por lo que de verdad quiero y cuando haces las cosas de verdad, de corazón, no hay nada malo en ello.
Puede que haya decisiones que no hubiese debido tomar, o situaciones que debiese evitar, pero al final del día, pienso y me digo que la vida es muy corta y el tiempo pasa muy rápido, que no voy a tener una segunda oportunidad de vivir mi vida, así que por qué no iba a aprovechar mi única oportunidad de vivirla, por qué iba a quedarme con las ganas.
Y eso es lo único claro que tengo, de nada sirve quedarte con las ganas, aprovecha las oportunidades que te brinde la vida, coge todos los trenes que quieras y simplemente vive.

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